Nuestra trayectoria refleja el compromiso con la innovación y el acompañamiento a cada comercio que confía en nuestra plataforma.
En Linus Group no vendemos un software genérico: construimos una plataforma de gestión comercial pensada para comercios minoristas y gastronómicos de Argentina. Cada módulo, desde el punto de venta táctil hasta el control de inventario en tiempo real, nace de conversaciones con dueños de locales que necesitan datos claros para decidir.
Nuestro equipo combina experiencia en desarrollo de sistemas, implementación de facturación electrónica y soporte técnico en terreno. Conocemos las impresoras fiscales, los lectores de código de barras y las integraciones de pago que usás todos los días, porque trabajamos codo a codo con quienes gestionan sucursales, permisos de usuario y promociones automáticas.
Lidera el diseño del panel único donde se centralizan ventas, compras y reportes operativos. Antes de cada release, valida los flujos con comercios reales para que la interfaz responda a la lógica de una caja, no a la de un manual.
Coordina las puestas en marcha en sucursales y restaurantes. Se encarga de la configuración de permisos diferenciados, la carga inicial de stock y la capacitación del personal para que el sistema se use desde el primer turno sin fricciones.
Desarrolla las conexiones con impresoras fiscales, lectores de código de barras y pasarelas de pago locales. Su foco está en que la facturación electrónica y los módulos de fidelización funcionen sin hardware complejo ni configuraciones frágiles.
Linus Group nació en 2016 en un pequeño comercio de Buenos Aires, cuando notamos que la mayoría de los sistemas de punto de venta eran caros, rígidos y difíciles de usar. Empezamos con un prototipo que corría en una notebook y una impresora fiscal prestada. Hoy, nuestra plataforma administra más de 1.200 sucursales en Argentina, pero seguimos con la misma lógica: herramientas simples que resuelven problemas reales de la operación diaria.
Desarrollamos un POS táctil para un almacén de barrio. La primera versión solo registraba ventas y stock básico, pero el dueño dejó de usar planillas de papel en dos semanas.
Cuando AFIP exigió la facturación electrónica, integramos el emisor fiscal directamente al POS. Nuestros clientes dejaron de tipear comprobantes a mano y redujeron errores de carga en un 80%.
Lanzamos el programa de puntos y promociones automáticas. Un restaurante de Palermo aumentó la recompra de sus clientes habituales un 34% en los primeros tres meses.
Sumamos lectores de código de barras y alertas de reposición. Una cadena de minimercados redujo sus mermas un 22% al detectar productos con baja rotación antes de que vencieran.
Centralizamos ventas, compras y reportes de todas las sucursales en un solo panel. Hoy, un comercio con 15 locales puede comparar el rendimiento de cada punto de venta en una misma pantalla.
Consolidamos nuestro equipo de soporte en Buenos Aires y creamos un programa de capacitación para que cada negocio configure su sistema sin depender de un técnico externo.